Dos falacias

Hoy quiero referirme a dos de las muchas falacias políticas que se han repetido y se repiten últimamente, en particular a raíz de lo sucedido tras la moción de censura fallida en la comunidad autónoma de Murcia y el adelanto electoral en Madrid.

La primera, la cantinela esa que Ayuso ha adoptado como lema para su campaña y que es todo un insulto a la inteligencia. “Socialismo o libertad”, esa es la disyuntiva ante la que, según la actual presidenta en funciones de la comunidad capitalicia, habrán de pronunciarse los votantes el próximo día 4 de mayo, como insinuando que, si ella y el PP no ganan las elecciones, en la región madrileña podría acabar imponiéndose un régimen comunista prosoviético o algo así por el estilo.

Está claro que tal cosa no es solo rotundamente falsa, sino, además, imposible que suceda, porque ni nuestro sistema constitucional ni el ordenamiento jurídico europeo del que este forma parte lo permitirían. Tan así de sencillo. Igual que no permitiría la secesión de ningún territorio del estado español, por mucho que el malvado Pedro Sánchez y el perverso Pablo Iglesias se empeñaran en ello. De manera que sostener lo contrario es engañar a la gente.

Para mí, los ciudadanos de Madrid no tendrán que elegir entre “Socialismo o Libertad”, no. Tendrán que elegir entre la granujería que el Partido Popular institucionalizó en dicha comunidad durante más de veinticinco años o la posibilidad de contar con un gobierno autonómico decente sobre el que no pese la sombra de la duda.

La segunda falacia a la que aludía al comienzo es la mentira con la que algunos –muy cínicamente– tratan de explicar la descomposición de Ciudadanos como si esta fuera culpa de Arrimadas y consecuencia de lo ocurrido en Murcia, cuando la moción contra el ejecutivo regional de López Miras, en realidad, solo ha obedecido a un intento desesperado por salvar a la formación naranja de su extinción, que el PP de Casado ha abortado, rápidamente, vendiendo, una vez más, su alma al diablo.

Y hablo de mentira porque de sobras es más que sabido que el principal artífice y responsable del descalabro de este partido fue Albert Ribera, tras emperrarse en no pactar con el PSOE, después de los comicios de abril de 2019, y seguir todavía erre que erre con las mismas –según denuncian algunos– entre bambalinas.

Punto y seguido.

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