Yo, con Susana

Susana Díaz

Quienes me conocen saben sobradamente que soy afiliado del PSOE y saben igualmente que respecto a ciertos debates internos que se han producido a lo largo de los últimos años en el seno de esta formación me he pronunciado públicamente, sin cortarme un pelo, aunque no se me haya pedido. Y, precisamente, eso, pronunciarme, sobre uno de estos debates, la posible sucesión en el liderazgo del socialismo andaluz, es lo que voy a hacer hoy, por si mi opinión le pudiera resultar  de utilidad e interés a alguien.

Me ha sorprendido muy mucho ver cómo compañeros señalados del partido que hasta anteayer eran “susanistas” de primera fila han dado de pronto la espantada a la expresidenta de la Junta y se han cambiado de bando. Soy de los que creen que modificar la opinión, como rectificar, es de sabios, desde luego. Todo el mundo tiene derecho a equivocarse y a enmendarse, ¡solo faltaría! Aunque mucho me temo que en el caso que nos ocupa, más que a un reposicionamiento del personal por razones políticas o ideológicas, a lo que hemos asistido y estamos asistiendo es a una exhibición de cinismo y oportunismo, que da hasta grima, por parte de algunos que están preocupados por no perder el sillón.

La dirección federal del PSOE con Pedro Sánchez al frente quiere la cabeza de Susana Díaz servida en una bandeja de plata y la operación está en marcha desde hace meses. Estamos, pues, ante un más que manifiesto ajuste de cuentas… Donde las dan las toman… Una venganza en toda regla contra una de las inspiradoras de aquella noche de los cuchillos largos en la calle de Ferraz que terminó con la dimisión como secretario general del ahora presidente del Gobierno de España. Las puñaladas traperas son muy habituales en política, y en la nuestra, la española, nos llevamos la palma. Latinos que somos, de sangre caliente.

Se diría que importa más consumar la revancha que el destino de la organización, y es por ello que desde Madrid se han movido y se mueven los hilos para reemplazar a Díaz –que ha ganado todas las elecciones  a las que se ha presentado– por un Espadas al que solo conocen en Sevilla, y seguro que no tanto como él mismo quisiera….

Se supone que el Partido Socialista democratizó aún más sus estructuras tras el 39º Congreso de 2017, pero creo que todavía no nos hemos enterado en qué ha mejorado sustancialmente. Las primarias, que yo recuerde, las institucionalizó el gran don Alfredo Pérez Rubalcaba, que en gloria esté, por cierto.

Sea como fuere, cuando toque, en esta comunidad autónoma andaluza, yo votaré a Susana –no puedo evitar sentir debilidad por las causas perdidas– y espero que los hooligans del otro lado, si los hubiere, no me pongan a parir por ello…

Punto y seguido.

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