No se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo

Los números son los que son. Se pongan como se pongan Romero y toda su troupe. La deuda viva del Ayuntamiento de Los Barrios se ha multiplicado por nueve en los últimos ocho años, después de la llegada de los exandalucistas a la alcaldía, por muchas milongas que cuenten. No hay más que echar un vistazo a los datos estadísticos que proporciona el Ministerio de Hacienda y que han sido publicados a través de diferentes medios.

En 2012 el endeudamiento de la institución con las entidades financieras era de unos 21 millones de euros. A día de hoy ronda los 180 millones de euros, porque a los 144 millones alcanzados en el ejercicio de 2017 se han de sumar también los varios millones de euros que han costado las sentencias de los despidos. Esta es la única realidad. Por muchos vídeos y montajes de powerpoint propagandísticos que utilice el más nefasto alcalde que ha tenido esta localidad para hacernos creer justo lo contrario.

Hay que aclarar, no obstante, que en la deuda viva de 2012 no está incluido lo que el Ayuntamiento tenía pendiente de pago con los proveedores, el fisco y la Seguridad Social, mientras que en la deuda viva actual sí que lo está. Pero, aun así, lo cierto es que el endeudamiento total del Consistorio desde 2011 para acá se ha, cuando menos, casi duplicado. Y no hay tutías ni excusas que valgan.

Resumiendo, cuando Jorge Romero se convirtió en primer regidor municipal se debían algo más de 90 millones de euros, pero, hasta entonces, la mayoría de los servicios eran públicos y corrían por cuenta del personal del Ayuntamiento, los impuestos y tasas municipales llevaban sin actualizarse casi dos décadas –en 2010 la situación económica forzó a efectuar una ligera revisión al alza, para intentar cuadrar las cuentas, sin éxito– y, a pesar de las dificultades, tras la irrupción de la crisis, se efectuaban inversiones y se prestaban más atenciones a la ciudadanía. Ocho años después, en pleno 2019, se debe aproximadamente el doble –alguna vez, digo yo, nos enteraremos de la cantidad exacta–, pese a que se han privatizado los servicios, se ha despedido a trabajadores y se han subido los impuestos como no se habían subido nunca en la historia reciente de este municipio.

Con la falsa cantinela de los 200 millones de deuda, herencia de la gestión del PSOE, que el PA, ahora disfrazado cien por cien de no se sabe qué, ha venido divulgando hasta la saciedad, ha ocurrido aquello que decía Goebbels, que, aun siendo mentira, después de más de mil veces repetida, se ha convertido en verdad. Tan verdad que, como la profecía que se cumple a sí misma, no 200 millones de euros, pero casi 200 millones, y nada más que en trampas, va a ser el legado de Romero y compañía a los barreños y a la posteridad.

Se podrá alegar en contra de lo expuesto que no hago mención de las empresas municipales. Efectivamente. Ese tema, lo reconozco, es harina de otro costal. Sin embargo, permítaseme que diga al respecto –en el limitado espacio del que dispongo– lo que ya he dicho en otras muchas ocasiones: Si en lugar de haber otorgado prioridad a su sed de venganza y a su afán de infligir daño a los socialistas, el todavía alcalde de Los Barrios y su equipo de gobierno se hubieran dedicado a salvar el patrimonio y los activos de estas sociedades, probablemente, otro gallo cantaría.

Como dejara escrito Abraham Lincoln: “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”.

Viva Campo de Gibraltar, 20 de mayo de 2019

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