Democracia asamblearia

Avenida Carlos Cano (Los Barrios)El Ayuntamiento de Los Barrios arrastra una deuda que se aproxima a los cien millones de euros. Circunstancia esta de la que a lo largo de los últimos cuatro años –casi cinco– el actual alcalde de Los Barrios se ha quejado hasta la saciedad y continúa quejándose. El mismo señor alcalde que, sin embargo, no ha puesto reparo alguno, sino todo lo contrario, a la hora de tirar la casa por la ventana en la celebración de las últimas jornadas andaluzas, organizar una consulta popular a todas luces innecesaria para este mes que acaba de comenzar o volver a montar la farsa de sus pintorescas reuniones con las asociaciones vecinales. Como no lo puso para subirse su propio sueldo más de un 33 por ciento y los de sus camaradas de grupo casi un 40 por ciento, en un tiempo como el actual en el que los salarios de todos los trabajadores han venido bajando y perdiendo poder adquisitivo. Ni para sufragar el derribo de la nave del recinto ferial, algo que ni siquiera urgía. Y no lo pone tampoco para destinar un millón de euros a la contratación de asesores jurídicos externos, a cuyos consejos parece que no hace ningún caso, o tal vez sí, en tanto conduce a la institución –diríase que a sabiendas– hacia un colapso aún más grave que el que ya sufría cuando accedió al cargo y para distraer la atención del personal se dedica a vender humo.

Pues no otra cosa que vender humo, y también de paso engañar a la gente, es eso de convocar un referéndum a fin de que los vecinos decidan lo que quienes les gobiernan –para eso cobran– deben o deberían decidir. ¡Y encima con la desfachatez de calificar la iniciativa como una fiesta!

Por obra y gracia del señor Romero –al que algún día tendremos que dedicarle todo un monumento de homenaje– los ciudadanos de Los Barrios vamos a poder pronunciarnos a través de las urnas el próximo día 17 de abril sobre una cuestión de vital importancia y trascendencia para el futuro de nuestro pueblo. Vamos a votar si queremos que se concluya la cubrición de la plaza de toros, cuyas obras se han pagado, o si queremos que se retire la cubierta, a pesar de que su instalación se abonó en su totalidad. Si esto no es una tomadura de pelo, un camelo, para mí que se le asemeja, y muchísimo.

Digo yo que, de igual modo que se va a someter a la consideración de la vecindad de este municipio este relevante asunto, también deberían someterse otros muchos de similar o mayor calado, como los presupuestos de cada ejercicio, la aprobación del próximo PGOU, la externalización de servicios y, en definitiva, todo lo que se tercie relacionado con la gestión municipal y el interés común. ¿Quién sabe? Lo mismo descubrimos las ventajas de la democracia asamblearia y hasta podemos plantearnos ahorrarnos una parte del pastón que destinamos a nuestros concejales, especialmente los liberados.

Entretanto, y para ir habituándonos, se me ocurre que, durante lo que resta de este 2016, a la anunciada consulta sobre la privatización del agua y la basura –que supongo se convocará– podría sumarse otra para que los ciudadanos decidamos si volver a abrir o no el complejo de nuestra piscina climatizada. Por ejemplo.

Viva Campo de Gibraltar, 1 de abril de 2016

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