Decálogo para la crisis migratoria de Ceuta

La verdad es que no entiendo por qué este Gobierno se complica tanto la vida a la hora de solventar la crisis de Ceuta. ¡Con lo sencillo que sería si hubiera voluntad política! No hay más que pasarse por el forro la Declaración Universal de los Derechos Humanos y toda la legislación que de ella se deriva y luego llevar a cabo un despliegue militar en la frontera para que no pase ni un alma.

Sin duda, bastaría con construir una Línea Maginot, pero a la ibérica, para impedir futuras invasiones. O con levantar un muro como el de Berlín, con francotiradores de élite apostados en sus almenas y autorizados a tirar a matar a toda la chavalería magrebí o subsahariana que se atreva a intentar entrar en nuestro país sin papeles. ¡Qué cojones! Franco no lo hizo frente a aquella Marcha Verde con la que los marroquíes se adueñaron del Sáhara, pero porque fue un blandengue.

Además, si la cosa se pusiera todavía más fea, se podría ir a más, eliminando los pasos fronterizos y rompiendo relaciones con la monarquía alauita. Los ceutíes se verían muy perjudicados y no serían los únicos. A España le costaría la tira de millones, porque las empresas españolas tienen importantes intereses económicos en Marruecos. Y aún sería peor en el caso de Andalucía. Pero, bueno, a nuestro presidente Juanma Moreno seguro que no le importaría mucho y al menos el honor patrio se mantendría a salvo.

No obstante, si todo esto no fuera suficiente, siempre nos quedaría la opción de declarar la guerra a la morería, con permiso de los EE. UU. de Trump, obviamente.

Y, por último, no habría más que crear una brigada antiinmigración y mandarla a la caza de los inmigrantes de Ceuta, Melilla y, ya puestos, de todas las ciudades del Estado, para que limpie de criminales invasores nuestras calles y proteja tanto nuestro territorio como la pureza de nuestra raza. Un cuerpo policial, puesto bajo el amparo de algún santo patrón de nuestro extenso santoral, para tranquilizar las conciencias de los católicos que, pese a la opinión de la Iglesia y del Papa, vieran con buenos ojos la persecución de los extranjeros pobres que viven entre nosotros de forma ilegal.

Digo yo que con todo este decálogo de iniciativas el problema de Ceuta, en particular, y el problema de la inmigración, en general, quedarían resueltos. ¿O no?

Europa Sur, 25 de agosto de 2026

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