Shakespeare y Cervantes cara a cara

Cada uno en su género y su estilo, y más allá de la lengua en la que escribieron, Cervantes y Shakespeare constituyen la cumbre de las letras occidentales. Cuatro siglos después de su muerte, todavía se sigue analizando lo que une y separa a los dos maestros de la literatura universal.

Se suele dar por hecho que Miguel de Cervantes y William Shakespeare murieron el 23 de abril de 1616, aunque incluso esa fecha es motivo de controversia y, en el fondo, no deja de ser algo anecdótico dentro de lo realmente importante: el universo Cervantes y el universo Shakespeare, que cada uno creó de manera independiente, y que, a pesar de las diferencias, también tienen sus puntos de encuentro.

Empecemos por las diferencias. Mientras que William Shakespeare opta por el verso, Miguel de Cervantes lo hace por la prosa. El primero es el gran maestro del teatro y la poesía, y el segundo de la narrativa, aunque también exploró la lírica y el drama. Ángel Luis Pujante, profesor de la Universidad de Murcia y traductor especializado en Shakespeare, apunta que los géneros condicionan mucho la expresión y la presentación de la obra, e influyen en el ritmo de la narración. “Si dentro de estilo y enfoque apreciamos también la capacidad de pensamiento, como decía Ortega y Gasset, comparado con Cervantes, Shakespeare parece un pensador o un filósofo”. Jesús David Jerez Gómez, estudioso de Cervantes y profesor en la Universidad del Estado de California, en San Bernardino (EEUU), señala, por su parte, que “mientras que el lenguaje de Shakespeare es más poético y de mayor complejidad, el de Cervantes se caracteriza por su sencillez y naturalidad. Frente al pesimismo del inglés, en el español podemos encontrar más optimismo y un estoicismo propio del mundo mediterráneo”.

De la vida de Shakespeare se sabe poco. Pero, a pesar de ello, los expertos coinciden en que su experiencia poco tuvo que ver con la de Cervantes, aunque los dos fueran hombres del Renacimiento. Esto les llevó a tener influencias culturales similares y a idear, por tanto, planteamientos y soluciones similares para sus obras. Según Jesús David Jerez, “ambos llevan sus experiencias vitales a la literatura,coincidiendo en mostrar un variado y heterogéneo grupo social, más rico si cabe en Cervantes, por su contacto con el mundo musulmán en Argel o la rica variedad social de la Andalucía de su tiempo”.

Nunca se conocieron

Es muy probable que Cervantes nunca oyera hablar de Shakespeare, aunque éste sí tuvo la oportunidad de leer la primera parte de Don Quijote, que ya se había traducido al inglés. Pero en lo que coinciden prácticamente todos los estudiosos es en que no hubo posibilidad de que ambos se conocieran personalmente. Ángel Luis Pujante recuerda que la teoría de Luis Astrana Marín, de que ambos pudieran coincidir en Valladolid en 1605, cuando una delegación inglesa visitó España para firmar la paz, no es más que un bonito cuento. “En el cortejo inglés venía la compañía de teatro de Shakespeare, pero no hay ninguna prueba documental de que Shakespeare viajara con ellos. A lo que eso dio lugar fue a un cuento de Anthony Burgess, Encuentro en Valladolid. Otra cosa no se puede decir”.

Más allá de un hipotético (e improbable) encuentro físico entre los dos, las coincidencias hay que buscarlas por otro lado. Señala Jesús David Jerez Gómez que Shakespeare y Cervantes “presentan en sus obras un tesoro de estudio sobre la naturaleza y la condición humana, la sociedad y los valores morales. Ambos se muestran, igualmente, muy críticos contra los abusos del poder y la nobleza, ocupándose de temas controvertidos cuyo tratamiento legitiman desde el marco de la ficción, y configuran los dos personajes más icónicos de las letras universales”. En este último punto incide también el profesor Pujante, recordando la conferencia del novelista ruso Ivan Turgueniev sobre Hamlet y Don Quijote, “personajes universales que representan polos opuestos de tendencias humanas, resaltando lo hamletiano y lo quijotesco“.

El profesor Jerez Gómez encuentra otros puntos de conexión entre ambos maestros: la destreza en la caracterización de sus personajes. “Shakespeare les dota de una naturalidad casi coloquial. Los diálogos entre Don Quijote y Sancho presentan algo similar, con la brillante alternancia entre el discurso caballeresco, el culto y el coloquial. Es también compartido el uso del humor y el interés por el tema de la locura como exploración de la mente humana y símbolo de la libertad artística. Así mismo, la temática del conflicto entre la realidad y la apariencia, la historia y la ficción”, destacan en los dos.

Influencias en la obra

Ángel Luis Pujante asegura que Shakespeare no pudo influir en Cervantes, aunque sí se dio el caso contrario. No hay que olvidar que, hasta ese momento, la gran potencia imperial había sido España. “Hay que tener en cuenta que la lengua inglesa era hablada por muy pocas personas, y su literatura no era traducida prácticamente a casi ningún idioma europeo. La influencia, en todo caso, es más bien al revés. Los ingleses en aquel tiempo están leyendo todo lo que pueden de literatura europea, incluída la española. Y especialmente en el teatro, porque ahí necesitan argumentos, historias para escribir obras nuevas. Y la literatura española las aporta”.

Una influencia de Cervantes en Shakespeare se observa en el dramaCardenio, el único vínculo documentado entre ambos autores. La obra, hoy perdida, se presentó en 1613 y recoge una de las historias intercaladas en la primera parte del Quijote. Hace poco, el profesor de la Universidad de Nottingham Brean Hammond, ha apuntado la posibilidad de que una de las últimas obras de teatro de Shakespeare, Cimbelino, también podría inspirarse en La historia del curioso impertinente, incluída igualmente en la primera parte del Quijote. Como señala Jesús David Jerez, “la influencia de Cervantes se palpa en el enfoque reflexivo, consciente y autocrítico que ofrece Shakespeare en esta obra. El tema del matrimonio heterosexual, la tesis erasmista de la amistad como base necesaria en éste, frente a la amistad homoerótica entre dos hombres, resuenan como ecos cervantinos en la obra de Shakespeare”.

Condenados a encontrarse

Hasta el siglo XVIII, a nadie se le ocurrió relacionar a Cervantes con Shakespeare. Cuando el autor inglés penetra en Europa y llega a España, el primer impulso es compararlo con los grandes autores de teatro español de su época (Lope de Vega o Calderón de la Barca). Es en el siglo XIX cuando surgen voces que llaman la atención sobre la que, a su entender, era la comparación más adecuada: la de Shakespeare con Miguel de Cervantes. El primero en hacerlo, como recuerda Ángel Luis Pujante, fue el escritor José Somoza en 1832. “Tradujo un fragmento delEnrique IV de Shakespeare y ahí dijo que los dos son comparables porque presentan, en contraste, la conducta de los hombres de honor con la de los rufianes”.

Después de Somoza vendría Antonio Alcalá Galiano, refiriéndose a la capacidad gráfica e icónica de los personajes de ambos escritores. Alcalá Galiano venía a decir que cuando se leía a Cervantes y a Shakespeare era posible imaginar o visualizar a los personajes. En esa misma idea incidieron Juan Valera y Emilia Pardo Bazán, ya en la segunda mitad del siglo XIX. Pardo Bazán, de hecho, llegó a comparar el carácter realista o naturalista de las obras de los dos autores en relación con sus personajes.

La obra de Miguel de Cervantes se estudia con mucho interés en los países de habla inglesa, según el profesor en la Universidad de San Bernardino, en California, Jesús David Jerez Gómez. “Se le equipara en importancia y relevancia a Shakespeare, y su obra comprende una serie de cursos obligados tanto en los programas de filología española, como en los de literatura comparada universal”. Ángel Luis Pujante añade, refiriéndose a los dos maestros de la literatura, que “siendo clásicos los dos, tienen la particularidad de que nos hablan a lo largo de los tiempos, y cada época hace su propia lectura. Sigue habiendo una contemporaneidad, fuera de los detalles de la época en la que vivieron y escribieron”.

Origen: Shakespeare y Cervantes cara a cara | Hora 14 Fin de Semana | Cadena SER

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