Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo

Dibujo de Jorge RomeroSí, en efecto. Como acertadamente nos recuerda el refrán, se pilla antes a un mentiroso que a un cojo. Y eso es lo que les va a ocurrir o, mejor dicho, ya les está ocurriendo al Sr. Romero y a su PA fantasma. Que están quedando continuamente en evidencia por faltar a la verdad. Y, además, por hacerlo con premeditación y alevosía. Se diría incluso que, aparte de por vicio, por inercia. (La costumbre tira. Y tira bastante).

Esta semana el Sr. Romero y los andalucistas han vuelto a echar mano de esa falsa cantinela sobre lo que supuestamente el Ayuntamiento de Los Barrios se ha ahorrado con la amortización de plazas llevada a cabo en febrero de 2012. Nada más lejos de la realidad. Así que dicha cantinela, como tantas otras de su repertorio, no puede considerarse más que como una burda maniobra para tratar de distraer la atención de la opinión pública ante las tormentas primaverales y veraniegas que se avecinan.

Es absolutamente incierto que el Consistorio se haya ahorrado 21 millones de euros con las amortizaciones. Los despidos de febrero de 2012 van a costar a todos los ciudadanos de Los Barrios más de 15 millones de euros y, además, la mayoría de los trabajadores afectados van a tener que ser readmitidos, antes o después, cuando el Supremo a lo largo de este 2016 se vaya pronunciando sobre los recursos presentados que la Sala de lo Social del Alto Tribunal aún no ha visto. Con la que les está cayendo al señor Romero y compañía, un día sí y otro también, hay que ponerle mucho morro a la cosa para encima tener la desfachatez de salir en prensa, y no una sino varias veces, haciendo ese tipo de declaraciones, que las noticias provenientes de los juzgados, por cierto, van desmintiendo cada mes.

No, no se trata de un error. Han leído bien. Más de 15 millones de euros, puede incluso que unos 20 millones. Todo depende de hasta donde llegue la irresponsabilidad del actual alcalde y su equipo de gobierno en cuanto a demorarse y retrasar el inevitable cumplimiento de resoluciones judiciales que han adquirido firmeza. Cantidad a la que ha de sumarse todo lo que desde 2012 para acá el Ayuntamiento se ha gastado, por un lado, en privatizar servicios que prestaban parte de los empleados despedidos –unos 2 millones de euros anuales aproximadamente– y, por otro, en pagar honorarios de asesores y abogados externos cuya contratación cuesta a las arcas municipales cerca de un millón de euros y, para colmo, desde el punto de vista legal y procedimental resulta cuando menos discutible.

El Ayuntamiento no se ha ahorrado 21 de millones de euros. Todo lo contrario. Ha incrementado notablemente su deuda. Y lo grave es que a la vez que ha ido incrementando su deuda ha aumentado el deterioro que sufren los servicios públicos y muchos de los equipamientos y las infraestructuras municipales a lo largo de los últimos cinco años.

Es verdad que la institución tenía un problema laboral, pero la verdad es que el señor Romero, con su ineptitud, su soberbia y su incompetencia, lo que ha hecho es agravarlo. Y lo malo es que sigue en sus treces y agravándolo aún más por día que pasa. El tiempo da y quita razones y lo que afirmo se irá comprobando próximamente.

Lo dicho. Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo.

Viva Campo de Gibraltar, 29 de abril de 2016

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