Religión en las aulas

Aula vacíaEl PSOE ha introducido en su programa electoral más de una medida fundamentada aunque no exenta de polémica. Y una de dichas medidas es la que concierne a la enseñanza de la Religión en nuestro sistema de educación pública. Coherente con el laicismo que constituye una de las señas de identidad de su ideario, la formación que ahora lidera Pedro Sánchez propone eliminar del currículum académico de nuestros escolares la asignatura de Religión y que esta no sea tenida en cuenta para ponderar las calificaciones de los alumnos. Una decisión que puede no ser bien acogida ni entendida por muchos ciudadanos, incluidos los que siempre o casi siempre votan a los socialistas, en un país como España de marcada tradición católica, y que, por tanto, debe ser explicada para que no sea malinterpretada ni manipulada con un interés puramente electoralista.

El PSOE no está en contra de la enseñanza de la Religión y, por supuesto, tampoco está en contra de ninguna confesión religiosa en concreto. De lo que está en contra es de que una asignatura que tiene por finalidad adoctrinar moralmente a los individuos e inculcarles unas determinadas creencias espirituales no compartidas por toda la sociedad en su conjunto se equipare con aquellas otras cuya misión es la de proporcionar a los educandos una formación objetiva útil para su desarrollo y su integración como personas y como ciudadanos.

¿Quiere decir esto que el Partido Socialista lo que pretende es que la Religión como enseñanza de carácter espiritual y moral no se imparta en las escuelas estatales? En absoluto. Simplemente, lo que pretende es que el adoctrinamiento en una determinada fe religiosa no se compare, porque no son comparables, ni deberían serlo, en bien de esa misma fe, con campos de conocimiento como la Física, la Química, las Matemáticas, la Biología, la Lingüística, la Geografía, la Historia o incluso la Filosofía, madre, por cierto, de todas las ciencias, mal que les pese a quienes últimamente se han empeñado en restarle todo su valor.

No se ha de olvidar que nos encontramos en pleno siglo XXI y que vivimos en una sociedad democrática, plural, multiétnica y multicultural en la que lo religioso, aun tratándose de un fenómeno de naturaleza social, ha ido quedando cada vez más relegado  a la esfera de lo personal, excepto en todo lo que se refiere a la costumbre y el folklore que se relacionan con los ritos y el culto. Un proceso este que ha sido posible en la medida en que las apelaciones e invocaciones a etéreos poderes celestiales han ido perdiendo preponderancia en el ámbito de lo público –donde hoy tienen primacía las leyes humanas más que las supuestamente divinas– y han ido quedando relegadas al ámbito de lo privado, como espacio donde cada cual es muy libre de creer y hacer cuanto se le antoje, siempre y cuando no vulnere la legalidad civilmente establecida.

No obstante, que nadie se llame a engaño, ni se alarme. Si el PSOE gana las elecciones y forma gobierno, el catecismo cristiano seguirá impartiéndose en las aulas de nuestros colegios, igual que se imparten otros muchos saberes, como se hacía antaño y todavía se continúa haciendo.

Viva Campo de Gibraltar, 11 de diciembre de 2015

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