Héroes de carne y hueso

Joven en monopatínHe escrito en más de una ocasión que, a pesar de los muchos pesares, hay motivos sobrados para la esperanza en el presente y, sobre todo, en el futuro de esta Humanidad nuestra. He escrito en más de una ocasión que, por fortuna, entre los millones de seres humanos que habitamos este planeta hay muchos más individuos buenos que malos. El problema, el gran problema, es que los malos arman mucho más ruido. Entre otras cosas, porque suelen tener mucho más poder que el resto.

Sí, por suerte para todos, hay más buenos que malos. Si no fuera así, apaga y vámonos. Y también hay entre nosotros muchos más héroes de los que nos imaginamos. Héroes anónimos. Héroes que ni siquiera saben que lo son y que nunca pretendieron serlo. Sin heroísmos, la civilización y la cultura jamás se habrían abierto camino entre la maleza de la barbarie.

Héroes como el agente de la Policía Local de La Línea Víctor Sánchez, muerto el pasado miércoles en acto de servicio mientras cumplía con su deber y se enfrentaba a los perversos (Lástima que en esa lucha sin cuartel contra el crimen organizado y el narcotráfico los efectos y los recursos de las Fuerzas de Seguridad del Estado en la comarca se encuentren bajo mínimos, como han denunciado más de una vez los propios sindicatos policiales).

Héroes como Ignacio Echevarría, el ciudadano español caído en el atentado del pasado sábado en Londres cuando sacrificaba su vida intentando salvar las de otras víctimas de los terroristas, blandiendo tan solo su monopatín como única arma. Y como tantos otros a lo largo de la historia, que, en algún momento de su peregrinar por este mundo, derrocharon valor, entrega e hicieron méritos para ganarse el cielo, si es que el cielo existe, por muchos pecados que en la tierra cometieran, dando muestras de un alto grado de altruismo.

Sin heroísmo, en efecto, la civilización y la cultura no habrían sido posibles. Y sin altruismo la Humanidad, esta Humanidad nuestra capaz de lo mejor y, a veces también, de lo peor, simplemente, no habría sobrevivido, ni sobreviviría. Así que rindamos hoy homenaje a los héroes, pero a los de verdad, a los auténticos, a los de carne y hueso.

Viva Campo de Gibraltar, 9 de junio de 2017

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