Cien por cien demagogo, cien por cien inepto

Jorge Romero, alcalde de Los BarriosAl señor Jorge Romero, alcalde de Los Barrios, ponía yo de diputado por Cádiz. Seguro que él solito solucionaba los problemas de la provincia y de la comarca del Campo de Gibraltar en un pispás. Igual que ha solucionado los del ayuntamiento barreño. Hasta me lo puedo imaginar, y me lo imagino, en la tribuna del hemiciclo dando lecciones entre abogados, economistas, profesores, doctores y catedráticos, a pesar de no ser más que un humilde jornalero. Demagogo donde los haya, el tío tiene la desfachatez de afear el trabajo de todos nuestros representantes gaditanos en Las Cortes de las últimas décadas como si el menda lerenda fuera el único político del lugar íntegro y capacitado para defender los intereses de los ciudadanos de este rincón de la Península y los demás unos pringados. Precisamente él, que en el poco tiempo que lleva ejerciendo un cargo público de relevancia ha demostrado ser un completo inepto.

El muchacho trata de hacer méritos para una futura carrera de congresista, pero me da a mí que se va a quedar con las ganas. Por lo pronto, para ello bien haría en complementar su formación académica y su conocimiento sobre el funcionamiento de nuestro sistema político. Aunque solo sea para enterarse de que el Congreso no es una institución de representación territorial y, por tanto, los diputados representan al común de la ciudadanía, independientemente de la circunscripción en la que hayan sido elegidos. Lo que no significa, obviamente, que no deban otorgar ni otorguen una cierta prioridad, en la medida de sus posibilidades, a las necesidades y demandas de sus electores.

La soberanía nacional, estimado señor Romero, no está hecha de cachitos y lo que están obligados a defender todos los miembros de nuestra cámara baja es el interés general de los españoles. En teoría, un diputado de Valladolid vale lo mismo que uno de Almería, aunque no estén respaldados por igual número de votos. Traer a colación el caso de lo que ha conseguido Su Señoría Pedro Quevedo para Canarias en la negociación de los presupuestos generales del estado para 2017 es o una demostración de que no tiene ni idea de lo que habla o una mala exhibición de cómo hacer trampas, si no ambas cosas. Si cada diputado solo mirara por su patria chica, nuestra patria grande –y conste que eso de apelar a los sentimientos patrióticos no va conmigo– se nos iría al carajo.

Manda cojones que pretenda dar ejemplo sobre materia presupuestaria quien por sus decisiones temerarias ha ocasionado un quebranto de dimensiones escandalosas a las arcas del Ayuntamiento de Los Barrios, un municipio de poco más de veintitrés mil habitantes. Pero, si tanto le preocupa al señor Jorge Romero que se velen por los intereses del Campo de Gibraltar en Madrid y que se mejore la conexión ferroviaria de esta comarca, en vez de ser tan desleal con sus buenos amigos del PP cuando le conviene, bien haría en pedirles que pongan un poquitín más de su parte. Porque con lo que ha librado el Gobierno de Mariano Rajoy en los últimos 6 años para las obras del tren la realidad es que no ha habido ni para pagar los bocadillos de los trabajadores…

Viva Campo de Gibraltar, 2 de junio de 2017

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